Los nacidos de nuevo en el espíritu, es decir, los resucitados no miran las cosas del mundo que son temporales sino que sus miradas están en las cosas de arriba que son eternas.

1. Los hombres que entraron en el Reino de Dios son nacidos de nuevo.
A. El hombre que no naciere de nuevo, es decir, no naciere de agua y del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios ni entrar en el Reino de Dios.
B. El manantial de la vida eterna que sale del trono de Dios y del Cordero.
C. Nacer del agua.
D. Nacer del Espíritu o nacer de nuevo.

2. La primera resurrección. Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

3. Los nacidos del Espíritu son espíritus.

4. Los hombres nacidos de nuevo mueren al pecado y viven en el Espíritu.
A. La gran batalla entre el alma y la carne.
B. Los que están en Cristo son muertos al pecado y sepultados juntamente con el Señor para muerte por el bautismo.

5. Poniendo la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

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1. Los hombres que entraron en el Reino de Dios son nacidos de nuevo.

A. El hombre que no naciere de nuevo, es decir, no naciere de agua y del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios ni entrar en el Reino de Dios.

B. El manantial de la vida eterna que sale del trono de Dios y del Cordero.

C. Nacer del agua.

D. Nacer del Espíritu o nacer de nuevo.

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A. El hombre que no naciere de nuevo, es decir, no naciere de agua y del Espíritu, no puede ver el Reino de Dios ni entrar en el Reino de Dios.

"Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios."

"De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios."

"la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios,"

(Juan 3:3-6) "3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es."

(1 Corintios 15:50) “50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.”

Siendo esclavos e ignorantes como consecuencia de vivir en el pecado, muerte y condenación, debemos nacer de nuevo, es decir, resucitar en el espíritu.

Pero, ¿cómo se entiende ser nacido de nuevo?
¿De dónde viene el poder regenerador de “dar vida?” No de la carne, ciertamente.

Cualquier hecho u obra que podamos realizar en la carne no nos garantizarán nada ante los ojos de Dios. La vivificación que necesitamos, el renacimiento, el paso de la muerte a la vida, de un hijo de desobediencia muerto en delitos y pecados, a un hijo de Dios vivo en el Señor Jesucristo es posible sólo a través del Espíritu Santo del Dios Viviente.

El mismo Señor Jesucristo explica sobre la importancia de renacer en el Espíritu. Este renacimiento sucede en todos aquellos dispuestos a entregar sus vidas a Dios, sin importar la edad y la posición de la persona.

(Juan 3:1, 3, 5-8) [ Jesús y Nicodemo ]
“1Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

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B. El manantial de la vida eterna que sale del trono de Dios y del Cordero.

"Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación"

(Isaías 44:1-3) “1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.
2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí.
3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;"

(Ezequiel 1:22) "22 Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas."

(Ezequiel 47:1) Las aguas salutíferas
"1 Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar."

(Apocalipsis 4:6) "6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; (…)"

(Apocalipsis 22:1) “1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.”

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C. Nacer del agua.

Nacer del agua significa nacer por la palabra de verdad de Dios, y la palabra puede ser recibida, percibida y comprendida por medio del Señor Jesucristo.

Los moradores del antiguo pueblo Israel bebieron las aguas de la roca física en el desierto pero murieron.

(Éxodo 17:1-7) [ Agua de la roca ]; (Números 20:1-13) [ Agua de la roca ]

(Deuteronomio 8:15) “que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;”

Dios prometió hacer brotar agua de la piedra espiritual para los renuevos del Señor Jesucristo, y la piedra es el mismo Señor.

(Isaías 44:3) “3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos;"

(Isaías 48:19-21) “19 Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi presencia.
20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.
21 No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.”

En (Isaías 55), leemos: “Venid a las aguas”, “Oídme atentamente”, “Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma”, que quiere decir que oigamos la Palabra Viva de la boca del mismo Señor, que para nosotros es alimento y bebida que lleva a la vida eterna y sacia al hombre para que no busque alimento, palabras en boca de hombres.

"Venid a las aguas"

(Isaías 55:1-3) Misericordia gratuita para todos.
“1 A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. 2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia?
Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. 3 Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.”

“sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”

(Juan 4:10-14) Jesús y la mujer samaritana
“10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”

(Apocalipsis 21:6) “Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.”

(Apocalipsis 22:17) “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

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Renacidos, renuevos, nacidos de nuevo, rejuvenecidos como el águila, bautizados o sellados por la Palabra de Verdad.

(Job 29:18-20) “18 Decía yo: En mi nido moriré, Y como arena multiplicaré mis días.
19 Mi raíz estaba abierta junto a las aguas, Y en mis ramas permanecía el rocío.
20 Mi honra se renovaba en mí, Y mi arco se fortalecía en mi mano.”

(Salmos 103:2, 5) “2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
5 El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila."

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Los hombres que recibieron la verdadera palabra de Dios fueron bautizados con el Espíritu Santo.

"El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad,"

(Santiago 1:17-18) “17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”

"siendo renacidos, (…), por la palabra de Dios"

(1 Pedro 1:3-4, 23, 25) “3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,
23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
25 Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”

"habiendo oído la palabra de verdad, (…), fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,"

(Efesios 1:13) “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”

(Hechos 2:41) “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados;”

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Los renacidos, renuevos, nacidos de nuevo, rejuvenecidos como el águila, bautizados o sellados por la Palabra de Verdad son los que reciben el verdadero pan del cielo, el pan de vida de la mesa en el reino de Dios; y el pan verdadero es el Señor Jesucristo.

(Mateo 4:4) "4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."

(Deuteronomio 8:3) "3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre."

(Lucas 13:27-30) "27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.
28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.
29 Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
30 Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros."

"Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás."
"Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre"

(Juan 6:32-51) "32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.
33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.
35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.
40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.
42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?
43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.
44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.
46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.
47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.
48 Yo soy el pan de vida.
49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.
50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.
51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo."

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El que teme al Señor será alimentado con el pan de la inteligencia y con el agua de la sabiduría.

"se le dará su pan, y sus aguas serán seguras."
"Las eras se llenarán de trigo, … Comeréis hasta saciaros,"
"Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo,"
"Te hará saciar con lo mejor del trigo."

(Eclesiástico 15:1-3) "1 El que teme al Señor hace todo esto y el que se aferra a la Ley logrará la sabiduría.
2 Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como una joven esposa,
3 lo alimentará con el pan de la inteligencia y le hará beber el agua de la sabiduría."

(Isaías 33:15-17) "15 El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala;
16 éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio;
se le dará su pan, y sus aguas serán seguras. 17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos."

(Joel 2:23-27) "23 Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.
24 Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.
25 Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.
26 Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. 27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado."

(Salmos 81:13-16) "13 !!Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel!
14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido, Y el tiempo de ellos sería para siempre.
16 Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría."

(Salmos 147:12-15) "12 Alaba a Jehová, Jerusalén; Alaba a tu Dios, oh Sion.
13 Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo a tus hijos dentro de ti.
14 El da en tu territorio la paz; Te hará saciar con lo mejor del trigo.
15 El envía su palabra a la tierra; Velozmente corre su palabra."

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La palabra de Cristo que mora en el hombre enseña a este la sabiduría y la verdad de Dios.

(Daniel 12:3) "Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento;
y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad."

(Eclesiástico 15:1-3) “1 El que teme al Señor hace todo esto y el que se aferra a la Ley logrará la sabiduría.
2 Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como una joven esposa,
3 lo alimentará con el pan de la inteligencia y le hará beber el agua de la sabiduría.”

(Colosenses 3:16) “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”

(1 Corintios 12:13) "Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”

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D. Nacer del Espíritu o nacer de nuevo.

Nacer del Espíritu o nacer de nuevo significa ser resucitado de los muertos y ungido o bautizado con el Espíritu Santo de Dios por medio del Señor Jesucristo.

(Juan 15:26) “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.”

(Juan 16:7) “7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros;
mas si me fuere, os lo enviaré."

(Lucas 24:49) “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros;
pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.”

(Hechos 1:4-5) “4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua,
mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.”

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(Juan 7:37-39) "37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado."

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Y el que nos confirma en Cristo, y el que nos unge por medio del Señor Cristo Jesús, es Dios Altísimo.

“…el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,”

(Juan 14:15-17) La promesa del Espíritu Santo.
“15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce;
pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”

(Lucas 11:13) “13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,
¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

(Juan 14:26) “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

(2 Corintios 1:21-22) “21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,
22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.”

(Tito 3:4-7) “4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,
sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”

(Gálatas 4:5-7) “5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!
7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”

(1 Tesalonicenses 4:6-8) “6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. 7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. 8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.”

(Efesios 1:17) “para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,”

(Hebreos 2:4) “testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”

(Hechos 5:32) “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.”

(Hechos 15:8) “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros;”

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Los nacidos del Espíritu o nacidos de nuevo son niños, niños espirituales, de quien habla el Señor Jesucristo, porque solamente los nacidos de nuevo pueden ver o entrar en el reino de Dios.

(Mateo 19:14) "Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos."

(Marcos 10:14-15) "14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 15 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él."

(Lucas 18:16-17) "16 Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 17 De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él."

(1 Corintios 3:1) "De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo."

Es a los niños en Cristo a quienes Dios les revela sabiduría.

(Lucas 10:21) "En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó."

Son los niños en Cristo quienes alaban a Dios en espíritu y en verdad.

(Juan 4:21-24) "21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren."

(Salmos 8:2) "2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo."

(Mateo 21:14-16) "14 Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó.
15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: !!Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen?
Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman Perfeccionaste la alabanza?"

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El niño en el Señor Jesucristo que enseña la sabiduría del Reino de Dios es una persona nacida de nuevo en el Espíritu Santo.

(Mateo 18:4-6) "4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe."

(Marcos 9:36-37) "36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo:
37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió."

(Lucas 9:47-48) "47 Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí,
48 y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande."

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2. La primera resurrección. Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

(Éxodo 3:4-6) "4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: !!Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios."

(Mateo 22:31-32) "31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:
32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos."

(Marcos 12:26-27) "26 Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?
27 Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis."

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Nacer del Espíritu o nacer de nuevo significa que el alma del hombre se despierta de los muertos; Esta es la primera resurrección.

"Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios;"

Dios levanta del polvo al pobre, El resucita a los muertos de Su pueblo, abre nuestros sepulcros, y nos saca de nuestras sepulturas poniendo Su Santo Espíritu en nuestros corazones.

(Hechos 26:8) “8 !!Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos?”

(1 Samuel 2:8) "El levanta del polvo al pobre,
Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo."

(Salmos 113:7-8) "7 El levanta del polvo al pobre,
Y al menesteroso alza del muladar, 8 Para hacerlos sentar con los príncipes, Con los príncipes de su pueblo."

(Oseas 6:2) “Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.”

(Isaías 26:19) “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. !!Despertad y cantad, moradores del polvo!
porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos.”

(Ezequiel 37:5, 12-14) “5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.”

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"De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán."

(Juan 5:24-29) “24 De cierto, de cierto os digo:
El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
25 De cierto, de cierto os digo:
Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.
26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;
27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.
28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
29 y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida;
mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.”

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Los verdaderos hijos de Dios, o inversamente, hijos de la resurrección, son los que Dios el Padre resucita mediante la fe en el Señor Jesucristo en el tiempo presente y los llena con Su Espíritu Santo.

(Juan 14:19) “19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más;
pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.”

(Efesios 2:5-7) “5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”

(Colosenses 2:12-13) “12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,”

(Colosenses 3:1) “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.”

(2 Corintios 5:17) “17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

(Romanos 6:4) “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,
a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”

(Romanos 8:10-11) “10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
mas el espíritu vive a causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”

(Apocalipsis 20:4-6) “4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar;
y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos;
y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección;
la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.”

(Efesios 5:13-14) “13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. 14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.”

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Unicamente habiendo nacido del Espíritu por medio del Señor Jesucristo uno puede ver el Reino o entrar en el Reino de Dios.

(Juan 3:6) “6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es."

(Salmos 17:15) "En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza."

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3. Los nacidos del Espíritu son espíritus.

(Juan 3:6) “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”.

(Mateo 22:29-30) "29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo."

(Marcos 12:24-25) "24 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?
25 Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos."

(Lucas 20:34-38) "34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento;
35 mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36 Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.
37 Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 38 Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven."

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“¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

(1 Corintios 3:16-17) “16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él;
porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.”

¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

(1 Corintios 6:15-20) “15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?
¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.
16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella?
Porque dice: Los dos serán una sola carne.
17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

El cuerpo es para el Señor, y el Señor para el cuerpo, porque los que viven, ya no viven para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

(1 Corintios 6:13) “Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.”

(2 Corintios 5:15-17) “15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne;
y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

(Filipenses 1:20) “conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre,
ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.”

(Romanos 8:10-11) “10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
mas el espíritu vive a causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros,
el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.”

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4. Los hombres nacidos de nuevo mueren al pecado y viven en el Espíritu.

A. La gran batalla entre el alma y la carne.

B. Los que están en Cristo son muertos al pecado y sepultados juntamente con el Señor para muerte por el bautismo.

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A. La gran batalla entre el alma y la carne.

(Juan 6:63) “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”.

(Mateo 26:41; Marcos 14:38) “41 Velad y orad, para que no entréis en tentación;
el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.

Nuestro Señor Jesucristo nos pide negarse a los pensamientos de la carne débil.

(Marcos 8:34) “34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo:
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

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Vivid como peregrinos, velad y orad, para que no entréis en tentación, abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

(Lucas 21:34-36) “34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
36 Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

(1 Pedro 2:11) “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,”

(Gálatas 5:16-17) “16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne;
y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

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"para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu."

(Romanos 6:15-23) Siervos de la justicia
“15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.
16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.
19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.
20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.
22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

(Romanos 8:1-9) "1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;
4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él."

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No satisfagáis los deseos de la carne que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,”

Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

(Efesios 2:3) “entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

(Colosenses 3:9-10) “9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,
10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,”

(Efesios 4:22-24) “22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,
23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

(Romanos 13:12-14) “12 La noche está avanzada, y se acerca el día.
Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13 Andemos como de día, honestamente;
no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,
14 sino vestíos del Señor Jesucristo,
y no proveáis para los deseos de la carne.”

(1 Pedro 1:13-14) Llamamiento a una vida santa.
“13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;”

(Colosenses 3:5-6) La vida antigua y la nueva
“5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,”

(Gálatas 5:16) “16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.”

(Romanos 6:12-14) “12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad,
sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.”

(Tito 2:11-13) “11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,”

(2 Corintios 7:1) “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

¿Por qué?

Porque “los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

(Romanos 6:21) “21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis?
Porque el fin de ellas es muerte.”

(Romanos 8:5-8) “5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne;
pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.
6 Porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;
8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.”

(Romanos 8:13) “13 porque si vivís conforme a la carne, moriréis;
mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.”

(Gálatas 6:8) “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción;
mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.”

(1 Juan 2:16) “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida,
no proviene del Padre, sino del mundo.”

Porque aquellos que viven haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos son por naturaleza hijos de ira.

(Efesios 2:3) “3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo
en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

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B. Los que están en Cristo son muertos al pecado y sepultados juntamente con el Señor para muerte por el bautismo.

(1 Corintios 15:36) “Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes.”

(Colosenses 2:11-12) “11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;
12 sepultados con él en el bautismo,
en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.”

(Romanos 6:1-11) Muertos al pecado
“1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,
a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.
8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;
9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.
10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive.
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.”

(Romanos 7:4) “Así también vosotros, hermanos míos,
habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo,
para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”

(Romanos 8:10-12) “10 Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado,
mas el espíritu vive a causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;”

(Colosenses 2:20-22) “20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo,
¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos 21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques 22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?”

(Colosenses 3:3) “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.”

(2 Timoteo 2:11-12) “11 Palabra fiel es esta:
Si somos muertos con él, también viviremos con él;
12 Si sufrimos, también reinaremos con él;
Si le negáremos, él también nos negará.”

(Romanos 8:35-39) “35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

(2 Corintios 4:7-11) Viviendo por la fe
“7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, 8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; 9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; 10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.“

(1 Corintios 15:31) “31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero.”

(2 Pedro 1:4) “por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;”

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“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”

(Gálatas 2:20) “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí;
y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

“Nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.”

(Gálatas 5:22-26) “22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.”

(Gálatas 6:14) “Pero lejos esté de mí gloriarme,
sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.”

Muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro; transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

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5. Poniendo la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Poned los ojos en el Señor Jesucristo que está sentado a la diestra de Dios el Padre.

(Colosenses 3:1-4) “1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”

(Hebreos 12:1-2) Puestos los ojos en Jesús.
“1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”

(2 Corintios 4:7,16-18) Viviendo por la fe.
“7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

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